En agosto de 2001 se modificó la Constitución política de México para reconocer la composición pluricultural del país y el derecho de los pueblos indígenas a instituciones sociales, económicas, culturales y políticas que tomen en cuenta sus realidades específicas.
Dentro de este marco, se recomendó una garantía para su participación política, adoptándose 28 Distritos Electorales Uninominales con 40 % o más de población indígena.
La bibliografía existente en México sobre mujeres indígenas profundiza en temas relativos a la salud, los derechos sexuales y reproductivos, los derechos culturales y la organización productiva, entre otros. Sin embargo, poco se ha escrito y reflexionado sobre la participación política y liderazgo de este sector de la población, cuyos comportamientos y aspiraciones difieren de las que se han observado entre los varones indígenas o entre el resto de las mujeres mexicanas.