El crecimiento verde en México es posible, según estudio del Banco Mundial
26 de octubre del 2009.- Como el mitológico Quetzalcoatl, México tiene la posibilidad de controlar las desbocadas fuerzas de la naturaleza y mantener en armonía el mundo que lo rodea mientras busca seguir su senda de crecimiento.
En una versión moderna de las acciones del todopoderoso azteca, la adopción de una serie de medidas relativamente simples podría mantener bajo control los nocivos efectos del cambio climático ocasionados por las emisiones de carbono –que han desatado más y mayores ciclones, sequías y alzas en el nivel del mar, entre otros efectos.
Además, la adopción de esas políticas también contribuiría a que el país mantenga un ritmo de crecimiento vigoroso, según señala un estudio del Banco Mundial que fue presentado a 120 legisladores de las principales economías en el marco del Foro GLOBE de Legisladores, realizado en Copenague por la Organización Global de Legisladores para un Ambiente Balanceado (GLOBE) y la Alianza COM+ de Comunicadores para el Desarrollo Sostenible. El foro tuvo lugar en una crítica etapa antes de las negociaciones formales de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC) que tendrán lugar en diciembre en esta capital.
El documento “México: Estudio sobre las disminución de emisiones de carbono (MEDEC)” afirma que si el país interviene de manera decisiva en varias áreas clave de su estructura económica podría lograr reducir en un 42% las emisiones de monóxido de carbono, el principal enemigo del medio ambiente. En términos concretos, en vez de producir 1,137 millones de toneladas métricas para el 2030, tal cantidad se reduciría en 477 millones de toneladas métricas.
En términos prácticos esto significa congelar el tiempo en los niveles de emisión de carbono del 2008, pese a que la economía habrá registrado avances significativos en el PIB e ingreso per cápita, de acuerdo al estudio.
Los ahorros de emisiones de CO2 provendrían principalmente de la agricultura y el transporte –dos áreas claves en el cambio climático- pero también de la energía, petróleo y electricidad. Aproximadamente 61% de las emisiones de carbono de México son resultado del consumo de energía, especialmente en las áreas de transporte industrial, comercial y residencial, mientras que un 21% vienen de actividades relacionadas con el uso de la tierra, como la deforestación.
“La reducción de gases que crean el efecto hibernadero es crítica en México, no sólo para enfrentar el cambio climático sino también para facilitar el desarrollo económico”, afirma el estudio cuya autoría es compartida por los expertos en energía del Banco Mundial Todd M. Johnson, Feng Liu y Claudio Alatorre.
Ese efecto ya se está sintiendo, de acuerdo a observadores y expertos.
Desde huracanes más intensos y frecuentes, hasta nocivas sequías, los embates de la naturaleza causados por el cambio climático no son ajenos a México.
Según la Comisión Nacional del Agua (CONAGUA), en los últimos 15 años ha aumentado el número de ciclones moderados e intensos que han impactado a México. De acuerdo a esas estadísticas, entre 1970 y 2007, se registraron un total de 162 tormentas. De 1990 al 2007, hubo 36 huracanes entre moderados e intensos, en contraste con sólo 27 en las dos décadas anteriores.
Conscientes de esta situación, las autoridades mexicanas han adoptado un camino de crecimiento a través del llamado Programa Especial de Cambio Climático, que establece una agenda de largo y mediano plazo para la adaptación y mitigación del impacto de las emisiones de CO2.
“México reconoce que será fuertemente impactado por los efectos del cambio climático, pero la buena noticia es que hemos decidido actuar en este sentido. Esto significa que pese a que no somos generadores importantes de emisiones globalmente, queremos enviar la señal de que esto nos importa”, dijo Ricardo Ochoa, jefe de asuntos internacionales del Ministerio de Finanzas de México”.
El estudio recomienda que México realice adaptaciones y mitigaciones al efecto del cambio climático en las siguientes áreas:
- Energía: Satisfacer la actual demanda incrementaría las emisiones totales de CO2 en un 230%. Pero la adopción de tecnologías verdes –como eólica, biomasa, geotérmica- podría reducir significativamente este impacto. Varias reformas de regulación y política serán necesarias para expandir el uso de energía renovable, entre ellas la utilización de la energía eólica, que actualmente enfrenta trabas burocráticas.
- Petróleo y gas: El estudio MEDEC señala que hay gran potencial para reducir las emisiones de carbono en este sector, sin menoscabar los ingresos de la empresa Pemex. Algunas medidas son: reducir las fugas en la distribución de gas, aumentar la eficiencia de las refinerías de Pemex, enfatizar el potencial de cogeneración de las seis refinerías de Pemex y sus plantas petroquímicas.
- Energía de consumo: Las políticas de control de la eficiencia en los sectores comercial, industrial y residencial serán críticas para lograr limitar las emisiones de CO2. Estas incluyen hacer más exigentes los estándares de iluminación, refrigeración, aire acondicionado y construcción de edificios.
- Transporte: Es el sector que más rápido crece en términos de consumo de energía y generación de carbono –un 90% del total. Serán necesarias varias medidas de intervención para detener esta tendencia, entre ellas: optimizar las rutas de transporte, crear un sistema de buses rápidos, elevar los estándares de eficiencia energética de los vehículos.
- Agricultura: Es una de las áreas principales de reducción de emisiones. Las intervenciones en éste terreno, minimizando el impacto en la producción de alimentos, serían a través de la reforestación, plantaciones comerciales, y medidas para reducir las emisiones debido a la deforestación.
El Banco Mundial ha apoyado los esfuerzos de México por un medioambiente sostenible con préstamos por un total de US$2,700 millones, otorgados entre 2008-2009. La estrategia busca integrar consideraciones de tipo ambiental en las políticas públicas, con el fin de aumentar la competitividad y el desarrollo económico y social y simultáneamente proteger el medio ambiente. El programa aspira a reducir la contaminación de agua y aire, promover el uso eficiente de agua y energía, así como la conservación de tierras y recursos forestales.
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